Alex Suau
Vida consciente · 4 min

Nada épico. Justamente por eso, suficiente.

— El Cuaderno · 10

Durante años pensé que estar bien era conseguir algo más. Ahora se parece bastante a no despreciar un día normal.

Alex Suau · Ensayo 10

El día que tenés suficiente, dejás de correr.

Parece simple.

No lo es.

La mayoría nace con mucho y vive sintiendo que le falta algo.

Tiempo.

Reconocimiento.

Más.

Siempre más.

La incapacidad de ver lo que ya está

El problema no siempre es lo que no tenés.

A veces es que no ves lo que ya está.

Todo lo que tenés hoy lo construiste vos.

Es mucho más de lo que te permitís mirar.

Pero reconocerlo exige algo incómodo:

parar.

En serio.

Parar.

Reconocer.

Agradecer.

Continuar.

No como una secuencia perfecta.

Como una forma de interrumpir la costumbre de vivir mirando lo siguiente.

Una mañana cualquiera

Para mí, estar bien puede ser despertarme, preparar un mate, salir en bici, mirar el mar y descubrir que por un rato no necesito nada más.

Ni demostrar.

Ni convencer.

Ni corregir a nadie.

Ni que la vida se acomode a mi expectativa.

Durante años pensé que estar bien era conseguir cosas.

Más libertad.

Más dinero.

Más claridad.

Más reconocimiento.

Más control.

Hoy lo veo distinto.

A veces estar bien es mucho más simple:

tener el cuerpo en movimiento;

la mente un poco más quieta;

el corazón menos defendido;

y la capacidad de agradecer un día normal.

Quizá vivir mejor no sea hacer algo extraordinario con la vida, sino dejar de despreciar lo ordinario.

Menos pelea

No se trata de sentirse superior.

Es exactamente lo contrario.

No controlar la realidad.

Dejar de pelearte con ella.

Entender que las personas son como son.

Que los lugares tienen su propio pulso.

Que no todo lo que ves es “la verdad”, sino una realidad filtrada por tu historia, tus heridas, tus creencias y tus valores.

Y, aun así, intentar mirar un poco más limpio.

Con más amor.

Con más compasión.

Con menos juicio.

Con menos necesidad de tener razón.

Saludar mejor.

Escuchar mejor.

Perdonar algo.

Soltar algo.

Observar un árbol, un animal, una conversación, una mañana cualquiera.

Cuánto es suficiente

La suficiencia no es una cifra universal.

Por eso la pregunta vuelve en cosas pequeñas.

¿Cuántas series?

¿Cuántas camisas?

¿Cuántos relojes?

¿Cuántos logros?

No porque exista una cantidad correcta.

Porque, si nunca la definís, “más” toma todas las decisiones.

Siempre habrá otro objeto.

Otro objetivo.

Otra versión de vos que parece estar un poco más adelante.

Suficiente no significa renunciar a crecer.

Significa que el crecimiento deja de ser una condición para permitirte vivir.

Podés continuar sin tratar el presente como una sala de espera.

El tiempo pasa de verdad

El tiempo no vuelve.

Cada hora que pasa, pasa de verdad.

No para asustarnos.

Para devolver peso a lo que parece pequeño.

Una comida.

Una bicicleta.

Una playa.

Un mate.

Un libro.

Ordenar un poco.

Nada épico.

Justamente por eso, suficiente.

Durante años esperaba que la vida se sintiera importante.

Ahora sospecho que muchas veces ya lo era.

Solo estaba demasiado ocupado corriendo hacia otra parte.

Cuaderno · 10Punto Cero